domingo, 17 de mayo de 2009

MISS PANAMÁ

Ya miles de personas se han reído de esta pobre idiota, sin embargo, con la cabeza más fría cabe preguntarnos ¿qué esperaban? ¿una disertación sobre la filosofía moral china?.




Los llamados concursos de belleza no son otra cosa que una de las expresiones más decadentes de la sociedad capitalista, donde se hace desfilar a pobres mujeres como ésta, la mayor parte de las veces criadas como un verdadero ganado humano, que tienen como única función en la vida explotar al máximo su exterior (leáse glándulas mamarias, extremidades inferiores y glúteos) en detrimento de su cerebro. Marionetas humanas que son un escaparate para las mafias de diseñadores judeo-homosexuales (OJO, no soy antisemita ni homófobo, sólo caracterizo a un grupo social en particular de acuerdo a sus factores definitorios) y a las grandes transnacionales productoras de cosméticos (probados primero en OTROS animales irracionales). Personas reducidas a un amontonamiento de carne, sexo y estupidez para delicia de la glotonería del ojo masculino y de los magnates (políticos, narcos y empresarios) que las agregan por un mayor o menor periodo de tiempo a sus harenes privados, hasta que la carne se aguangue y se les deseche para sustituirlas por nuevas cortesanas.

Mujeres, a fin de cuentas, que son una verguenza para su género, que lejos están de una Marie Curie, de una Frida Khalo, de una Valentina Tereshkova o de una Juana de Asbaje. Zombies alimentadas de Cosmopolitan y Televisa, criadas con Barbie o con las Bratz...

Así pues, no seamos sádicos, dejemos de regodearnos en la estupidez de un ser que con su presencia constituye un reproche para una sociedad misógina, abyecta, hipererotizada y banal. Pensemos mejor en las niñas de hoy que pueden llegar a desear ser Miss México, Nuestra Belleza, Miss Abasolo o qué se yo...

No hay comentarios:

Publicar un comentario